Guía para construir un buen historial crediticio

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“Historial crediticio”; si has tratado de solicitar un préstamo bancario, un crédito automotriz, una hipoteca o hasta una tarjeta de crédito de un banco o tienda, seguramente has visto el término entre los requisitos o quizá te lo han mencionado entre las razones por las cuales tu solicitud no fue aceptada.

El historial crediticio es el registro de todas las deudas que hemos contraído y de la forma como las hemos manejado. Las instituciones bancarias y financieras están interesadas en conocer dicho historial, porque, naturalmente, sólo están dispuestas a otorgar créditos a las personas con capacidad de pago y si descubren que un solicitante tiene una deuda pendiente, concluirán que esa persona no ha hecho un buen manejo de créditos previos y, en consecuencia, no le darán el financiamiento que solicita.

Pero si bien es comprensible que no se concedan créditos a los deudores incumplidos, ¿qué pasa con las personas que no cuentan con un historial, por el simple hecho de que nunca antes habían solicitado un préstamo ni algún otro recurso financiero semejante? Aquí podemos contar a los jóvenes, quienes apenas comienzan su trayectoria laboral y aún no han tenido la oportunidad de manejar instrumentos crediticios; o a las personas que trabajan de manera independiente y tienen dificultades para acceder a créditos, porque no cuentan con recibos de nómina o comprobantes de ingresos fijos.

¿Qué pueden hacer las personas en esas y otras condiciones semejantes, para empezar a construir un historial crediticio sano? A continuación te presentamos una breve guía, con la que podrás tener unos antecedentes financieros favorables y que te abran las puertas a créditos mayores.

Abre una cuenta de ahorro

El primer paso para forjar un historial crediticio y financiero saludable es ahorrar. Y pese a que los bancos no están exentos de pasar por etapas de crisis e inestabilidad, siguen siendo las instituciones más seguras para resguardar e incrementar nuestros ahorros.

Entre los beneficios de contar con una cuenta de ahorro está el que si haces depósitos de manera constante, el banco podrá considerar este buen hábito como una señal de estabilidad financiera y después de algún tiempo puede darte acceso a instrumentos crediticios, como una tarjeta de crédito o un préstamo. Así podrás dar el paso siguiente.

Solicita una tarjeta de crédito

Sí, las tarjetas de crédito son un recurso controvertido y frente al que siempre se aconseja prudencia. Pero bien manejadas, las tarjetas pueden ser una auténtica respuesta a tus necesidades financieras, además de ayudarte a sentar un buen precedente crediticio.

Como ya mencionamos, si mantienes una cuenta de ahorros en un banco, después de un tiempo puedes solicitar una tarjeta de crédito en la misma institución. Comienza con una línea de crédito limitada, para que no tengas oportunidad de propasarte; organiza tus gastos, para que nunca compres más de lo que puedes pagar y cuando recibas el estado de cuenta, paga el saldo en su totalidad.

Solicita un préstamo en línea

Los préstamos online son un recurso financiero que se ha vuelto muy popular en la actualidad, debido a que son muy fáciles de solicitar, recibir y pagar. Como el término lo indica, todo el proceso se hace por internet, sin necesidad de traslados, filas y esperas.

Una característica de las compañías que brindan préstamos online es que, por lo general, no otorgan grandes cantidades de dinero. Los montos oscilan entre los $3,000 y los $10,000 pesos. No es el capital que te permitiría dar el enganche de una casa o iniciar un negocio, pero sí puede ser muy útil ante ciertas emergencias o incluso para darte un gusto. Una ventaja más es que el pago puntual de tus préstamos online se asentará en tu historial crediticio y te dará más puntos para calificar como un deudor cumplido.

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